La globalización económica
consiste en la integración de las economías del mundo a través del comercio de
bienes, servicios y tecnología, permitiendo que los países compitan en el
mercado internacional. En los últimos 40 años, este comercio ha crecido rápidamente,
exportándose alrededor del 40% de todo lo que se produce a nivel mundial, con
un valor estimado de 13 billones de dólares. El comercio de productos de todo el mundo tiene lugar en arcas de
intercambio institucionalizadas y centralizadas, que cumplen la función de difundir la información acerca de las condiciones de la oferta y
la demanda globales.
En 1997, la ONU publicó en su informe sobre el Desarrollo Humano,
y según cifras, desde 1960, cuando los ricos ganaban treinta veces más que
los pobres, la concentración de la riqueza mundial se ha duplicado, hasta
hacer que actualmente los ricos ganen setenta y seis veces más que los pobres.
Economía global
La economía global se basa en la
interdependencia entre países lo que ha llevado a muchos a abrir sus fronteras
y reducir o eliminar tarifas comerciales, esto ha traído beneficios como el
aumento de exportaciones, la entrada de divisas y el acceso a productos y
servicios de mejor calidad y a precios internacionales. Sin embargo, también ha
generado problemas en países que se convierten solo en consumidores, sin
producir ni exportar lo suficiente. Estas naciones enfrentan pérdidas de
divisas, necesitan buscar financiamiento externo y suelen endeudarse para
cubrir sus déficits, una de las consecuencias más comunes de esta situación es
la devaluación de sus monedas frente a divisas fuertes como el dólar o el euro.
El Acuerdo de Schengen
El Acuerdo de Schengen, firmado en 1985 en la
ciudad de Schengen (Luxemburgo), es un tratado fundamental que eliminó los
controles fronterizos entre la mayoría de los países de la Unión Europea, permitiendo
la libre circulación de personas sin necesidad de mostrar pasaporte al cruzar
las fronteras interiores. Además, establece controles comunes en las fronteras exteriores de la UE y
una política unificada de visados para quienes viajan desde fuera. Esto
significa que una persona que entra legalmente a un país de la zona Schengen
puede moverse libremente por los demás países miembros, sin embargo, no todos
los países de la UE forman parte completamente de este acuerdo: Irlanda y el
Reino Unido, aunque colaboran en temas policiales y judiciales, mantienen
controles fronterizos, por lo que aún se requiere pasaporte para entrar o salir
de esos territorios hacia otros países de la Unión.
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